La publicidad de bien público.
El impacto de la comunicación social

el ADN del DirComPues sí: existe una publicidad de bien público

Resulta reconfortante y, desde luego, loable, este testimonio en forma de libro recién publicado: La publicidad de bien público. El impacto de la comunicación social (Temas, grupo editorial, Buenos Aires, octubre, 2011). Él nos muestra la cara oculta y la más silenciada de la publicidad.

Denostada y desprestigiada por muchos para quienes la palabra “publicidad” sólo significa engaño, manipulación y condicionamiento de las mentes en beneficio del consumismo irracional, en este contexto crítico (del que la propia publicidad no es inocente), resulta esperanzador constatar que existen buenas prácticas publicitarias, aunque implícitamente sea el reconocimiento de que lo que abunda es la publicidad que sólo favorece a quien la emite.

La publicidad de bien público es un epifenómeno. Convive con la tendencia -tímida aún- del comercio justo que, reivindicando el trabajo de artesanos y recolectores de países pobres, independientes del sistema de intermediarios que los explotan, delatan al mismo tiempo el predominio de ese comercio injusto. La publicidad de bien público coexiste también con el movimiento que en Europa protagonizan algunos bancos, que se autodesignan Banco Cívico o Banca Ética como razón social. Lo cual, si bien muestra la existencia de una banca equitativa y responsable socialmente, al mismo tiempo confirma su excepcionalidad. No deja de ser escandaloso que la ética se convierta en ventaja competitiva.