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Suponer es
un acto de discriminación cuando tomamos la palabra que le corresponde a
otros, violenta el derecho a expresar y elimina la posibilidad de
conocer la realidad o verdad.
Suponer:
dar por sentada una cosa.
Suposición: opinión que no está sustentada en pruebas positivas.
Definiciones del diccionario Larousse.
¿Ha pensado
cuántas de sus conversaciones o actuaciones se basan en suposiciones?
¿Es consciente de las implicaciones de hablar o actuar basándose en
éstas?
Hablar o
actuar basándose en suposiciones elimina la doble vía que se requiere
como requisito básico para comunicar. Es un acto tan irresponsable como
mentir, porque usted puede llevar a la generación de percepciones
inadecuadas, crear falsas expectativas y deteriorar la imagen y la
credibilidad de otros, generando desconfianza e incluso propiciando el
que otros comuniquen equivocadamente.
Suponer
puede ser causa de un malgasto enorme de recursos propios y de terceros,
cuando desarrollamos o inducimos a otros, sin basarnos en datos y hechos
objetivos, a realizar acciones desacertadas e inefectivas frente al
logro de objetivos personales o profesionales.
Con base en
lo anterior, no es temerario afirmar que:
“indudablemente
suponer es un acto no ético y un acto improductivo”
En la
conclusión anterior es importante enfatizar que no hablo de suposiciones
académicas o científicas, ni de las válidas suposiciones que podemos
usar cuando estamos construyendo escenarios del futuro. Las suposiciones
sobre las que concluyo son aquellas que hacemos sobre hechos ya dados
del pasado o del presente que están sujetos a validación.
Ahora bien,
¿por qué suponemos? o dicho de otra forma, ¿por qué opinamos o actuamos
sin basarnos en pruebas positivas? Podríamos caer en el error de suponer
por presiones de tiempo, por pereza, porque nos parece más fácil que
corroborar, porque tenemos relaciones deterioradas con las personas que
conocen la realidad de los temas en los que suponemos, por vergüenza o
por temor a consultar, porque no tenemos acceso o desconocemos las
fuentes de información o porque queremos acomodar una situación
determinada para sacarle provecho en pro de nuestros objetivos, o porque
simplemente confiamos en nuestro olfato y su intuición.
Son de
diversa índole las posibles causas que nos llevan a realizar
suposiciones bajo el contexto dado, yendo desde características de
personalidad, pasando problemas de actitud, hasta llegar a la
deficiencia de recursos de información. Cualquiera que sea la causa es
fundamental ser consciente de ella y buscar eliminarla porque, lo que si
es cierto, es que las consecuencias y los costos de hablar o actuar con
base en suposiciones, son sin lugar a dudas mucho más altos que evitar
hacerlo.
Además de
ser conscientes de las consecuencias y costos que acarrea el “mentir,
opinando, afirmando o juzgando con base en una suposición”, debemos
asumir el riesgo que esto implica para quienes lleguemos a hacerlo: ¡la
pérdida de nuestra credibilidad! Y ese riesgo, ¡demasiado alto!, puede
ser descrito por una frase célebre de Friedrich Nietzche:
“Lo que
me anonada no es que me hayas mentido,
sino que
en lo sucesivo no podré creerte”
Por todo lo
que he descrito, ¡le invito a que CONFIRME!
Cerciórese
de que lo que dice está basado en datos y/o hechos.
Omita
juzgar, opinar o actuar si su fuente no es directa o fidedigna.
Nunca
crea todo “lo que se dice por ahí” Corrobore.
Fomente
la retroalimentación.
Invite
a los directamente involucrados a expresarse.
Recabe
toda la información pertinente. No deje vacíos informativos.
Mantenga buenas relaciones y
manténgase al día en conocimiento e información.
Evite hablar por otros sin su
consentimiento |